“Para que los menores perciban la libertad vigilada como justa es preciso que se haya respetado la presunción de inocencia”

Hoppes nº9 (Entrevista a Mª José Bernuz Beneítez,profesora de Filosofía del Derecho y Sociología Jurídica en la Universidad de Zaragoza)

De la protección de la infancia a la prevención de la delincuencia (1999); “El castigo de las familias en el entorno de una justicia para los menores” (2001); “La conciliación y la reparación en la LO 5/2000. Un recurso alternativo o complementario a la justicia de menores” (2001); “Justicia de menores y nuevas tendencias penales” (2005); “La violencia de los adolescentes contra sus padres” (2005). Son algunos de los títulos de libros o artículos firmados por Mª José Bernuz Beneítez, profesora de Filosofía del Derecho y Sociología Jurídica en la Universidad de Zaragoza. Además es investigadora en un proyecto de la Comisión Europea, al tiempo que dirige otro sobre “La tensión entre libertad y seguridad”. Pormenoriza para Hoppes nº9 la realidad de la “libertad vigilada”, una medida peregrina rescatada tres décadas después por el código penal español (artículo 6) a través de la LO 5/2010.

Pregunta: ¿Considera positivas las medidas alejadas del internamiento, como es el caso de la libertad vigilada?

Respuesta: El internamiento siempre debe ser la última decisión del juez, cuando las medidas alternativas no han funcionado y se dan determinadas circunstancias en la comisión del delito.

P: Especialmente con jóvenes de por medio…

R: Así es. Las alternativas son positivas para el menor porque trabajan la reinserción desde una situación de libertad. Además se posibilita el trabajar al mismo tiempo con otros factores que pueden condicionar su delincuencia.

P: Por tanto, la libertad vigilada puede considerarse positiva…

R: Es una medida clásica en la justicia de menores, que permite trabajar muchos aspectos educativos. Cada caso es distinto, pero aporta una dimensión diferente.

P: ¿El término libertad no implica riesgo tratándose de una persona capaz de delinquir?

R: Por ello hay un supervisor. La medida será efectiva si consigue iniciar un proceso educativo y de reinserción del menor. Dependerá de lo prolongada que sea en el tiempo y de la intensidad de la supervisión que se tenga con el menor.

P: ¿Qué percepción tienen los profesionales sobre la libertad vigilada ?

R: Los educadores siempre relatan que depende de los menores. A veces tienen muy buena relación con el educador y lo ven como una referencia adulta positiva, otras en cambio lo perciben como un controlador, como un policía.

P: ¿Y los menores?

R: Para que perciban la libertad vigilada como justa es preciso que se haya respetado la presunción de inocencia.

P: ¿La libertad vigilada tiene más de “control” o más de “educación”?

R: La pretensión es que se incluyan ambos aspectos. Control de determinadas conductas que pueden estar condicionando que el menor inicie una vía delictiva y educación porque las medidas tienden a iniciar ese proceso atendiendo a las carencias de los menores.


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