Una jornada en reclusión

César Ponce (Hoppes nº9)reconstrucción a partir del testimonio de Beatríz Sánchez Martín sobre su análisis en el centro penitenciario de Topa

A las 8 de la mañana el primer aviso desvela a los reclusos. Tienen 15 minutos de desperezo  y aseo hasta que se inicie el primer recuento rutinario del día. Poco después descienden desde sus celdas a la sala de estar y el comedor donde les espera el desayuno, preludio del inicio de actividades y patio. Los internos cuentan con talleres productivos de carpintería, manipulados y corte – confección. También disponen de otras instalaciones comunes (economato, escuela, peluquería, campo de fútbol o gimnasio). Así se mantienen ocupados y entretenidos hasta poco después del medio día cuando cesan sus actividades para la primera comida de la jornada. Su dieta es variada y equilibrada, y en ella se respetan las convicciones ideológicas y religiosas.

Un segundo recuento antes de retornar a sus celdas; se trata de espacios individuales (en algunos casos compartidos con otra persona) de unos 10 metros cuadrados, en los que los internos disponen de litera para el reposo, ventana, servicio y ducha. Cuentan con calefacción y luz, y se les permite el uso de radios, televisiones e incluso ordenadores personales. Hay un total de 72 celdas distribuidas en dos plantas. En conjunto confeccionan ocho módulos o departamentos residenciales. En otra zona hay otros seis módulos de aislamiento reservados a los internos de tratamiento más peligroso.

A primera hora de la tarde se reabren las celdas para reiniciar las actividades. La noche les avisará del momento en que debe finalizar la jornada para dar paso a la segunda comida (muy temprana, antes de las 8 de la tarde). Los reclusos ocuparán sus estancias para pasar la noche a las 8 y media, momento aprovechado para la limpieza de zonas comunes. Antes del descanso un tercer recuento da por finalizada la jornada.

La prisión en España

Actualmente existen 68 centros penitenciarios en España (aparte 27 centros de inserción social, 2 unidades de madre y 46 unidades de custodia en hospitales públicos). La construcción de algunos de ellos es anterior a 1900, y más del 30% superan los 30 años de antigüedad. La era moderna se inició con la construcción de la cárcel Soto del Real (1991), como indica el profesor Julio Fernández. A ésta le siguieron otras representativas que actualmente son casi mini ciudades penitenciarias

Según un estudio de 2001, las cárceles con mayor presencia e importancia femenina son Alcalá de Guadaira (Sevilla), Brians (Barcelona), Brieva (Ávila), Alcalá Meco (Madrid), – Soto del Real (Madrid), Topas (Salamanca), y Wad Ras (Barcelona). Tres de las citadas (Alcalá de Guadaira, Brieva y Wad Ras) son infraestructuras exclusivamente femeninas, y suponen una excepción dentro del panorama español

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